Janelle Monáe y The Electric Lady

Janelle Monae

Al margen de los incontables méritos y réditos musicales que acumulan los dos álbumes que ha publicado hasta la fecha, Janelle Monáeconsigue que de ellos se desprenda una idea quizás más potente y atractiva: que el resto de cantantes del circuito R&B, amigas y/o competidoras, nos parezcan rácanas, conformistas y limitadas. No necesariamente peores o inferiores, pero sí menos entregadas y ambiciosas. Y es que en “The Electric Lady” se repite, e incluso se amplifica, la sensación que ya transmitía su debut, “The ArchAndroid”, la de una artista volcada consigo misma en permanente lucha para dar más de lo que se le pide. No es una entrega solo musical; también personal y conceptual, como si quisiera darle la importancia y relevancia que en realidad tiene al hecho de publicar discos. No anda sobrado el firmamento mainstream de 2013, que en cierto modo es el objetivo final al que deberían dirigirse la Monáe y sus grabaciones, de firmas R&B capaces de ofertar canciones de mérito con contenido, intención, inventiva y elementos de ruptura con los convencionalismos del contexto, pero ella insiste en hacerlo posible. Y por segunda vez lo consigue.

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Ya no es tan solo que “The Electric Lady” refuerce y potencie el compromiso de Monáe con la mujer, que aparece aquí, una vez más, reivindicada como una figura social, personal y creativa a plenos efectos, sino que no le da ningún miedo flirtear con la ambigüedad sexual y sentimental, convertida en uno de los puntos calientes de estas canciones, que, como ya sucedía en su predecesor, se amparan en el juego del alter ego y el concepto global del álbum para sacar adelante toda su imaginación. Experiencias de amor y desamor llevan las riendas de un disco apasionante en su planteamiento, donde el arrojo, el atrevimiento y la personalidad artística estrechan lazos con un admirable sentido del entretenimiento: más allá del contenido y de todo el enjambre intelectual que se esconde detrás de esta operación, Janelle incita al bailoteo y a la diversión y deja claro que en su música hay tanta inteligencia como frivolidad. Debajo del maquillaje futurista, de los personajes ficticios, de la división en suites y de los experimentos en la producción, de lujosos acabados en este regreso, hay canciones redondas de impacto y disfrute inmediato.

Janelle Monae Electric Lady

 

 

Janelle Monáe – Q.U.E.E.N. feat. Erykah Badu [Official Video]


De hecho, en el recuento sonoro parece difícil exigirle más y mejor a “The Electric Lady”, que también podría titularse “The Eclectic Lady”: ahí queda un mosaico musical de poderosa riqueza a base de funk, jazz, soul, pop, hip hop y rock en el que cada canción es diferente de la anterior sin dispersarse u olvidarse de la hoja de ruta. Cohabitan baladas setenteras, guiños al pop made in 80s –“What An Experience”–, hits de funk cósmico –“Q.U.E.E.N.”, junto a Erykah Badu– y otros mejunjes negroides que buscan la inspiración en el soul de los 60, el P-funk de los 70, el pop de los 80 y las producciones urban de la actualidad. Monáe no acusa la diversidad estilística, al contrario, ni tampoco queda desdibujada por el excitante elenco de invitados –Prince, Badu, Solange, Miguel, Esperanza Spalding…– se nutre de ella para orquestar otro álbum de poderosa fuerza, riqueza y sentido lúdico, una obra completísima sin grietas ni fisuras en su estructura. Y aquí es cuando uno ya no sabe si “The Electric Lady” es una confirmación total de su talento o la inesperada revelación de que éste no tiene límites ni fondo a corto plazo. Fuente: PlayGroundMagazine

 

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