Buscando la luz

Se estrenó “Al final del túnel”, película en clave de thriller protagonizada por Pablo Echarri y Leonardo Sbaraglia.

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Por Lisandro Gambarotta | @ligambarotta

Un hombre común en situaciones extraordinarias puede provocar múltiples resultados. El azar no pide permiso, y tienta al simple individuo con la fantasía de una vida mejor. Entonces comienza a construirse un camino sinuoso, con riesgos. El desafío se supone mayor porque el elegido está en silla de ruedas, pero la sabia providencia eligió a un hombre que no controla sus piernas pero sí las máquinas. El camino del héroe empieza a forjarse.

El joven director Rodrigo Grande escribe y dirige esta historia en el film Al final del túnel, un thriller que encierra a sus protagonistas y a los espectadores, en cuerpo y mente. Leonardo Sbaraglia protagoniza a un hombre imposibilitado de caminar que trabaja en el sótano de su hogar, donde arregla computadoras mientras fuma sin descanso. En soledad, los días pasan rutinariamente, hasta que toca a su puerta una hermosa joven (la española Clara Lago), acompañada de su pequeña hija, quienes vienen a vivir en la habitación que él alquila. La casa se llena de ruidos nuevos y los viejos fantasmas que atormentaban al muchacho empiezan a callarse. Pero, además de la música que ella escucha, hay otros sonidos que vienen de la vivienda vecina. Un grupo de boqueteros prepara un túnel para robar un banco cercano. Él los espía y descubre todo, entonces crea su propio plan.

 

Del lado de los ladrones, el líder es interpretado por Pablo Echarri, que no duda en borrar de su camino a quien se le interponga. Lo acompañan varios secuaces, entre los que se destacan el español Javier Godino (recordado por su papel de asesino en la oscarizada El secreto de sus ojos) y Walter Donado (el enemigo de Sbaraglia en Relatos Salvajes). Pero el destacado es para el imbatible Federico Luppi, aquí un comisario que conoce las dos veredas de la ley, y es con su elaborado rol que el largometraje toma fuerza de policial negro, desarrollando situaciones donde la codicia y el egoísmo se apoderan de todos.

Las casualidades que no pueden existir se rebelan en esta historia y condenan o salvan a los personajes, que, desesperados, luchan contra el destino creyendo que lo pueden torcer. Los conflictos aumentan sus dimensiones progresivamente y a los hombres les resulta cada vez más difícil encontrar la salida en el túnel de la vida, donde la luz la genera el amor.

¡Grande Rodrigo!

El director y guionista de Al final del túnel cuenta con una importante filmografía, donde también cumplió ambos roles. Oriundo de Rosario, realizó su ópera prima con apenas veintisiete años, y fue un homenaje a su ciudad, con un título en clave: Rosarigasinos, jugando con el dialecto natural de esta emblemática región de Santa Fe. Tuvo como protagonistas a Federico Luppi y Ulises Dumont, dos actores representativos del cine nacional, que interpretan a unos ladrones recién salidos de la cárcel, quienes, pese a estar en edad de jubilarse, todavía buscan un último robo. En el año 2009 llegó Cuestión de principios, donde adaptó un cuento de otro rosarino: Roberto Fontanarrosa. Luppi de nuevo frente a cámara, casado con Norma Aleandro y con un jefe más joven que él y demasiado exigente: Pablo Echarri. Elenco de lujo para una historia donde la moral se enfrenta con los intereses del mercado, en un duelo de interpretaciones de gran nivel. Fuente: www.diariocontexto.com.ar
Ficha técnica

Coproducción Argentina-España. Guión y dirección: Rodrigo Grande. Elenco: Leonardo Sbaraglia, Pablo Echarri, Clara Lago, Federico Luppi y Javier Godino. Fotografía: Félix Monti. Edición: Irene Blecua. Dirección de arte: Mariela Ripodas. Distribuidora: Warner Bros. Duración: 120 minutos.

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